La actriz y humorista Rebel Wilson reflexionó en su última entrevista no tanto sobre la notable pérdida de peso que ha experimentado a lo largo del último año, para lo que ha recurrido a una dieta más saludable y al ejercicio físico regular, sino más bien sobre aquellas vulnerabilidades emocionales que la llevaron a ganar tantos kilos durante sus años de juventud: un período de su vida al que, con la perspectiva que aporta el paso del tiempo y su cambio de mentalidad, ahora mira con tristeza.

Según las palabras de la actriz australiana, entre sus 20 y sus 40 años no llegó a “quererse” a sí misma de la forma más adecuada, hasta el punto de sugerir que la ingesta de productos calóricos iba tan ligada a sus impulsos fisiológicos como a los castigos inconscientes que se aplicaba a sí misma.

De la misma manera, Rebel señaló que la comida también le servía de vía de escape ante la imposibilidad de gestionar correctamente las emociones, fueran de la clase que fueran

“No me estaba queriendo de la forma más apropiada para una chica de 20 años. Y así he estado desde los 20 hasta los 40, estamos hablando de dos décadas. La verdad es que me parece muy triste cuando lo analizo ahora, el no amarte y cuidarte como debes en esos años tan importantes”, dijo la actriz de comedia a su paso por el podcast ‘Straight Talking’, justo antes de profundizar un poco más en la psicología derivada de los 25 kilos que llegó a ganar durante sus primeros años en la universidad.

“Es que comía para afrontar cualquier emoción, ya fuera el estrés de los exámenes o la alegría de otros momentos más felices. A veces me castigaba a mí misma con la comida y otras veces me premiaba con ella. Cuando la gente se iba a dormir, yo me quedaba pensando: ‘¿Qué voy a hacer yo? Voy a comerme estas patatas fritas antes de irme a la cama'”, señaló en la conversación.

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